DIMENSIONES PARALELAS

Posted by angelik on 13/07/2010

Cuando me pongo a analizar lo que sucede en Colombia, en términos económicos y políticos, y me pongo a compararlo con lo que sucede en el Ecuador, me siento como si estuviera viendo una película de ciencia ficción. La verdad es que las comparaciones entre las visiones diametralmente contrarias solo se logran compaginar cuando uno asume que Santos y Uribe viven en una dimensión paralela y claramente disímil a la del Presidente Correa.

Rafael Correa tiene un PHD de Economía de la universidad de Illinois, pero él no aplica su conocimiento. En mi opinión, el doctor Correa es la versión “economista” de un medico que se gradúa de una prestigiosa universidad, pero acto seguido, por cuestiones ideológicas o religiosas decide llegar a la conclusión de que la tecnología en el tratamiento del cuerpo no va con “la estabilidad de la naturaleza.” Y por lo tanto se resiste a recetarle un tratamiento con quimioterapia a un paciente que padece de cáncer. La inconsistencia de las políticas económicas que ha implementado su gobierno demuestra un idealismo extremo.

Llama la atención las estadísticas comparativas sobre el sector de hidrocarburos. En Ecuador, la producción total de petróleo está estancada a niveles de 500,000 barriles de petróleo diarios desde principios de siglo (486,000 barriles por día en este momento) porque la inversión es casi nula (menos de USD 100 millones al año). En Colombia, la producción de petróleo pasó de 520,000 barriles diarios a principios de siglo, a 800,000 barriles en este momento –hoy la inversión del sector ronda los USD $10,000 millones anuales. Esto, en números anualizados significa lo siguiente: Colombia ha pasado de producir 182.5 millones de barriles de petróleo al año a producir 292 millones de barriles anuales. Eso le genera al país una entrada de divisas de USD $21.9 billones anuales.

El punto es que la estabilidad jurídica le ha dado la posibilidad a un país como Colombia de incrementar sus ingresos petroleros en un 3.6% del PIB (hoy en día esa explotación de petróleo explica el 9% del PIB de Colombia). Ese incremento en producción ha generado (1) más impuestos, y (2) crecimiento de la base monetaria, porque las reservas internacionales se han multiplicado. Si el Ecuador hubiera incrementado su producción de la forma que lo hizo Colombia, la contribución relativa de recursos petroleros dentro de la economía hubiera llegado al 42% del PIB ecuatoriano hoy en día. Las políticas anti-inversión han mantenido esa participación en el 26% del PIB. Si Ecuador hubiera sido amigable con los inversionistas, sus exportaciones totales hoy en día podrían valer USD $23,000 (44% del PIB), comparado con USD $15,000 (28% del PIB). Valga decirlo, bajo un argumento netamente ecológico, lo que ha logrado la administración Correa es un logro mundial, pues Ecuador hoy en día es líder en la senda de ser un país “post-petrolero.”

Ahora, Ecuador es un país dolarizado, lo que implica que lo que está sucediendo con la producción petrolera es una tragedia social. La única forma que tiene un país dolarizado para crecer es incrementando el ingreso de dólares, para que así crezca la base monetaria. La disminución de exportaciones constriñe el incremento de la base monetaria y genera pobreza.

Según la OPEC, un consumidor promedio en Estados Unidos consume 22.5 barriles de petróleo al año. Un consumidor promedio de Ecuador consume 4.25 barriles de petróleo. Si se mantiene el estancamiento económico, en un par de años el ecuatoriano promedio va a consumir menos de 4 barriles anuales, pero igual el norteamericano promedio va a seguir polucionando un 82% más que el ecuatoriano promedio. La visión de mundo de Rafael Correa condena a su gente a la pobreza. Pero más grave aún, la verdad es que no ayuda a disminuir el calentamiento global, porque Ecuador no tiene gente (0.2% de la población mundial). Los países desarrollados llevan 200 años polucionando el mundo. Ellos tienen que limpiar primero. Dimensiones paralelas…

Alberto J. Bernal-León
 

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