RENTA VARIABLE: ¿UN FALSO PISO?

Posted by angelik on 05/07/2010

La semana pasada, a diferencia de la primera mitad del año, trajo consigo varios elementos bursátiles disonantes. El tenor de los titulares en los medios de prensa fue confuso producto del direccionamiento que tomaron los precios de varios activos financieros. Las existentes correlaciones entre distintas clases de activos financieros (tanto positivas como negativas), que se habían registrado ya por varios meses, terminaron por quebrantarse producto de las cifras macroeconómicas registradas en Estados Unidos en la semana. Así los índices accionarios en Estados Unidos cayeron por encima del 4.5% mientras que la relación euro-dólar volvió a niveles cercanos a 1.25 (+1.5%). A su vez las tasas de los bonos del tesoro a 10 años cedieron 13 puntos base (pb) llegando a 2.98% mientras que el precio del oro cayó 3.6% llegando a US$1,212 la onza. He ahí lo inusual de los movimientos en la semana: mientras que el dólar se depreció en relación al resto de las monedas a nivel mundial, la aversión al riesgo se intensificó al peor nivel post crisis, las tasas largas cedieron por debajo de 3%, el precio del oro (activo de resguardo) cayó fuertemente. A su vez, a pesar de la inesperada caída en los índices accionarios, que por lo general conlleva un aumento en la volatilidad accionaria y un ajuste en las tasas de los bonos del tesoro a muy corto plazo, está vez ocurrió lo contrario. La volatilidad cedió a 30% desde 34% mientras que la tasa de los papeles del tesoro a 3 meses subió hacia 0.17% (+4 pb). Dados todos estos movimientos inesperados, el análisis estadístico y serial se tornó más confuso, llevando a las acciones a tomar un vuelco negativo con volúmenes extremadamente bajos. Ante ello queremos analizar brevemente los distintos factores en Estados Unidos que primarán durante el segundo semestre del año y cuya evolución tendrá que ser favorable para que la volatilidad bursátil ceda. Esto permitirá que las valoraciones vuelvan hacia sus niveles fundamentales.

En Estados Unidos, los tres siguientes factores entrarán en juego durante el segundo semestre: 1) La evolución de la economía liderada por la creación de trabajo en el sector privado (y no sólo por una caída en la tasa de desempleo); 2) Una clara y rápida definición de la operatoria del marco legal financiero (bancario y bursátil) y; 3) Ejercicio ordenado y eficaz por parte del gobierno delineando claridad política. Sin duda alguna, las cifras económicas relacionadas al consumo publicadas la semana pasada generaron bastante desazón y confusión. Por un lado la confianza del consumidor cedió hacia 53 puntos después de varios meses en que venía mejorando sustancialmente. A su vez, el dinamismo y liderazgo que venía registrando el sector manufacturero aflojó levemente hacia 56.2 puntos desde 59.7 puntos. Finalmente, el sector privado sólo generó 83,000 puestos de trabajo en Junio, muy por debajo de los 150,000 puestos que esperaba el mercado. La destrucción total de empleo, incluido los puestos de trabajo desechados por el Censo 2010, cerró en -125 mil, ello a pesar que la tasa de desempleo cayó desde 9.7% hacia 9.5%. Según las palabras de Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal, la economía habría golpeado una “pared invisible” normal y esperada tras un ajuste macroeconómica tan severo como el registrado el año pasado. No obstante, la economía tendrá que empezar a registrar tasas de expansión laboral sólidas para que la creciente probabilidad de una doble recesión, que le está asignando hoy el mercado a los precios de los activos, vaya descendiendo en los meses que vienen. Hoy las tasas de los bonos del tesoro de largo plazo tienen incorporada, en sus precios, una alta probabilidad que ello ocurra no obstante, las cifras macroeconómicas aún no apuntan en dicha dirección.

El segundo elemento preocupante está relacionado con la regulación financiera que aún no se aprueba por eventos inesperadas acaecidos hace un par de semanas atrás (la muerte del Senador Byrd). Producto de las negociaciones y cambios legales que se están llevando a cabo para obtener el voto número 60 y así aprobar finalmente la regulación financiera, los precios de las acciones bancarias cayeron significativamente en la semana (-10%). Aún cuando se espera que el Senado apruebe la ley en los próximos días, hasta que dicho capitulo no llegue a su fin seguirá generando incertidumbre. A su vez, las nuevas reglas que están implementando gradualmente las bolsas de comercio, para evitar otro ajuste en los índices accionarios de la magnitud de aquella registrada a principios de Mayo, gatilló que la acción del Citi se dejase de transar por un periodo de cinco minutos. Siendo está una de las primeras acciones con alto volumen sujetas a la nueva regulación que se estarían implementando en el mercado general.

Finalmente, otro elemento que ha entrado a la palestra y que jugará un rol será (lamentablemente) el escenario político, especialmente a medida que nos acercamos hacia las elecciones en Noviembre. En las últimas semanas, producto del mal manejo del derrame de petróleo en el Golfo de México y el cambio militar en Afganistán, el Presidente Obama parecería haber cedido poder político. Lo cual eventualmente podría afectar en la segunda mitad de su mandato, perdiendo aún más poder en el Congreso. Ello eventualmente complicaría la implementación de medidas necesarias para una sólida recuperación macroeconómica.

A todo esto hay que sumarle las preocupaciones generadas en el plano internacional (Europa, China y la falta de claridad consensuada por los G20) que dejaremos para otra instancia. En conclusión, hasta que varios de estos factores no cedan en intensidad, el piso de los índices accionarios podría generar una falsa sensación de fondo. En el corto plazo los mercados estarán a la espera de la publicación de los resultados empresariales del segundo trimestre, cuya temporada empezará el próximo lunes.

Alvaro Pereyra
 

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