Yo También Quiero Un Nobel...
El Nobel de economía Joseph Stiglitz (Nobel en el 2001 por su obra económica, especialmente su trabajo en asimetrías en la distribución de la información y por consiguiente la incapacidad de los sistemas económicos de encontrar puntos de equilibrio “pareto eficientes”) estuvo de visita por Bogotá, Colombia, en estos dias. Me cuentan que es como si hubiera llegado U2 a Bogotá….Que no había un solo espacio en el auditorio del Gimnasio Moderno (un colegio muy renombrado de Bogota) para ir a escuchar las visiones del Nobel sobre el futuro de la economía mundial.
Aprovechando la visita, Paola Ochoa, la reportera económica en jefe de Caracol Radio, le hizo una excelente entrevista al Nobel (publicada en el diario de negocios La República el viernes pasado). Me interesa comentar un par de puntos sobre la entrevista. Para comenzar, el Doctor Stiglitz le decía a Paola que no entendía porque razón Colombia no había implementado un sistema de control de capitales, como si lo impuso Brazil hace un par de semanas. Lástima que Stiglitz no tenga asesores que le cuenten como es la cuestión en Colombia. Stiglitz parece no saber que en lo que va del 2009, los extranjeros han comprado USD $486 millones de dólares en acciones en Colombia. En el caso de Brazil, los extranjeros invirtieron USD $17,200 millones entre Enero y Septiembre. Poniendo los flujos en términos comparativos, esos USD $480 millones que se han invertido en la Bolsa son NADA comparados con los USD $10,000 millones que se han invertido en el país via inversión extranjera directa solo en el último año. Por lo tanto, si Colombia de verdad quiere ver una devaluación fuerte del peso, porque quiere montarse en el tren de las devaluaciones competitivas, entonces la única opción que tiene es cerrarle la puerta a las compañías petroleras. Stiglitz le debería haber dicho eso al público Colombiano si fuera honesto con sus convicciones.
Segundo, Stiglitz dice que el Banco de la República se equivoca tratando de mantener la inflación baja. Pareciera que al Nobel se le olvido que cuando el 40% de la población es pobre, un incremento de la inflación genera desnutrición en la población, porque el salario normalmente solo alcanza para la subsistencia alimenticia de la familia. Además parece que a Stiglitz se le olvido que cuando se descuida la inflación, vuelve la indexación, vuelve la rigidez fiscal basada en la indexación, y, además, colapsa el financiamiento a largo plazo a tasa fija para las compañías (implicando que disminuye el empleo).
Tercero, Stiglitz sigue tranquilo con su ambivalencia para con el sistema Venezolano. Como argumente en una columna anterior, a Stiglitz le fascinó que el gobierno Venezolano le hubiera dado en la cabeza a las petroleras internacionales con cambios unilaterales en las reglas de juego y en los contratos firmados en el pasado, pero al mismo tiempo el Nobel dice que lo malo de Venezuela es que la economía no está diversificada….Es como si Stiglitz no pudiera pensar que las dos están conectadas. Si un país no tiene palabra y no cumple las reglas de juego, como genera condiciones propicias para la inversión privada?
La verdad es que pareciera ser que tener un Nobel es como tener una licencia para matar, así como el Agente 007. Un Nobel le da a uno la posibilidad de decir lo que sea, como sea, donde sea, y con estructuras de pensamiento inexactas; e igual seguir llenando auditorios…hasta buen activo para tener en la hoja de vida.
Alberto J. Bernal-León
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