BANCA - UNA REFORMA PREFABRICADA
A diferencia de los últimos meses, la semana pasada los distintos mercados tomaron rumbos distintos siendo los más afectados los índices accionarios de Estados Unidos y Europea. Así el Dow S&P 500 y Nasdaq cayeron en torno a 2.9%, 3.6% y 3.7%, respectivamente, entrando nuevamente en territorio negativo en lo que vamos del año. La tasa de los bonos del tesoro a 10 años cedió hacia 3.11% (-11 puntos base) mientras que el índice de iliquidez financiera cayó por debajo de 40 puntos. El precio del oro se situó nuevamente cercano a sus niveles máximos históricos (US$1,256 la onza) mientras que sorpresivamente los precios del petróleo y cobre rentaron 2.4% y 6.4%, respectivamente. En el plano internacional fueron varios los frentes noticiosos. El anuncio por parte de las autoridades chinas de flexibilizar su moneda sólo tuvo un impacto transitorio sobre los mercados ya que la falta de lineamientos claros generó escepticismo que podría beneficiar al comercio internacional. A su vez, los anuncios que realizó el nuevo gobierno de Inglaterra para reducir su déficit fiscal, que incluyeron aumentos en el impuesto al valor agregado desde 17.5% a 20% y una reducción significativa de gastos públicos, se tradujo en un ajuste en el FTSE de 3.9%. Finalmente, Colombia eligió con una mayoría inédita a Juan Manuel Santos para que continúe al mando del país siguiendo los mismos lineamientos del actual gobierno. En Estados Unidos las noticias vinieron en tres frentes principales. Primero, la magras cifras macroeconómicas relacionadas al sector construcción conjuntamente con una tasa de expansión menor a la esperada del PIB durante el primer trimestre (2.7%). La Reserva Federal optó por mantener su tasa de instancia monetaria cercana a cero nuevamente delineando una menor tasa de expansión económica futura. A ello se sumó la incertidumbre que le impuso el sistema judicial a la exploración petrolera en el Golfo de México anteponiendo la moratoria de seis meses que estableció el gobierno. Ello llevó a un impulso en el precio del petróleo hacia US$79 el barril. Finalmente, en el Congreso, todas las partes llegaron a definir y acordar una reforma financiera prefabricada que entraría en vigencia antes del próximo 4 de Julio, la cual analizaremos a continuación y que el viernes pasado impulsó el precio de las acciones de sector en desmedro del sector tecnología. Ello sin duda es un logro previo a la reunión que están llevando las potencias mundiales (G20) en Toronto y en la cual se espera que haya disensión en la reforma financiera global que continúan negociando.
En general la reforma financiera, que se anunció la semana pasada, no sufrió grandes cambios desde que se aprobó en ambas cámaras del Congreso a principios de año. Los principales puntos de contención entre las distintas visiones de cómo regular el comportamiento de la banca a futuro fueron limando asperezas dejando, según nuestra visión, en buen pie a la banca en general. Ello se reflejó en la fuerte recuperación que tuvieron los precios de las principales acciones bancarias el Viernes pasado, subiendo aproximadamente 2.5%. A priori lo que quedó bastante claro, de los puntos en contención, es que se necesitará mayor “regulación” por parte de las distintas entidades regulatorias y mayor transparencia en el mercado de derivados, lo que indirectamente implica mayor “regulación”. Esta mayor regulación es sin duda algo esperado no obstante, ahora vendrá la implementación y coordinación para que un colapso del sistema financiero como el que vivimos en el año 2008 no vuelva a suceder. Esa tarea por si sola será titánica ya que las agencias federales tendrán que realizar cambios estructurales mientras que entrarán a jugar otras nuevas como aquella que velará por los intereses de los inversionistas. A su vez quedará claro que las instituciones financieras se adaptarán sustancialmente más rápido a la legislación que las entidades gubernamentales definiendo implícitamente de alguna manera el plan de acción y generación de ingresos de la industria.
En general la regulación contempla que la Reserva Federal tendrá el poder de desestructurar conjuntamente con el FDIC a empresas financieras que pueden generar riesgo sistémico. A ello también se suma la capacidad de quebrar una institución cuyas ramificaciones son globales de forma ordenada y coordinada para evitar colapsos como los de Lehman Brothers o AIG. En el frente de riesgo, se dejó que la banca siga realizando transacciones de derivados con instrumentos relacionados a tasas de interés y moneda para efectos de cobertura de sus portafolios. Cualquier otro producto derivado cuyo función sea especulativa tendrá que tener un vehiculo legal independiente capitalizado de forma individual y separada de la institución financiera. A su vez los derivados se homologarán y se empezarán a transar en mercados secundarios regulados por las instituciones regulatorias pertinentes para así evitar problemas de pricing. Finalmente, para evitar que los inversionistas adquieran o contraten instrumentos de inversión y ahorro complejos se creará una entidad regulatoria cuyo fin será simplificar y aprobar los productos o servicios de la industria. Los requisitos más contenciosos y que ponían en riesgo al sector se fueron ablandando a través de los meses. La ley Dodd-Frank finalmente introdujo cambios a la industria no tan draconianos y así se encaminaron hacia una legislación prefabricada y hasta cierto punto a favor de la industria.
En conclusión, la reforma al sistema financiero se aprobará en los próximos días poniendo así término a una de las principales incertidumbres del sector financiero. Una vez que la ley salga del Congreso los participantes y los reguladores procederán a su implementación esperando que en el camino la industria financiera vaya definiendo como desean competir. Esta semana el mercado estará atento a lo que sucederá en el sector energía mientras que todo girará en torno a la generación de empleo que se publicará el viernes y se espera una destrucción de empleos cercana 100 mil puestos. La tasa de desempleo se espera que suba marginalmente hacia 9.8%. Tras ello vendrán los resultados trimestrales que se espera crezcan en torno a 27% durante el segundo trimestre del año.
Alvaro Pereyra
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